De reojo

Autorretrato. Pablo Picasso

Soñaba mover los hilos invisibles,

mezclarse con esas gentes

que empujan a voluntad

el timón de la vida.

Cuidaba sus contactos

como si fuesen orquídeas

y jamás

mordía la mano que le daba de comer.

Sin embargo,

maltrataba a quien podía

y

miraba de reojo

a todo aquel

que ocupaba

su misma altura.

Acostumbraba tomar notas

por si algún día

le hiciese falta hablar

y

respondía sin dudar

a esas preguntas

que valen ascensos.

Se creía tan interesante,

tan instruido,

tan vehemente,

tan superior…

Se daba

tantos aires,

dios mío,

que no caía en la cuenta

de que no era más

que un trozo de mierda.

(Vive y deja vivir)

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